jueves, 13 de agosto de 2009

EN EL PP YA NO HAY CONTROL DE CALIDAD

Vaya verano. Ayer le tocó a Arenas. No ganamos para disgustos. Según se van sucediendo los capataces de Mariano con el encargo de conservar encendida la llama de la crispación, va subiendo el tono del esperpento nacional. Parece ser que, según el perdedor de todas las elecciones a las que se ha presentado, “solamente en las dictaduras se persigue a la oposición”.
Comprobado: en ese partido ya no hay control de calidad ni para las estupideces.
Tal vez lo de Arenas sea tan sólo un error, seguramente debido a que sólo habla de oídas sobre las dictaduras. Cuando murió su adorado dictador apenas cumplía los 18 años, y a esa edad si no eres de izquierdas es que lo tuyo es un caso perdido cuando alcanzas la edad adulta. Y así le va. A alguien con ese sempiterno aspecto de señorito que acaba de bajarse del caballo no se le puede exigir un análisis más depurado. Es lo que hay.
Pero mi espíritu didáctico y coñón (del colorado) me empuja a recordárselo: en las dictaduras no se “persigue a la oposición” por la sencilla razón de que ya está en la cárcel, o está exiliada, o está en la tumba. Item más (¡me encanta decirlo!): no se persigue a la oposición por el pequeño detalle de que no existe la oposición. Es lo que me pasa a mí, mira por dónde, en otros negociados de la vida: que soy ateo porque no existe dios (de lo contrario iba a jugarme yo el paraíso, anda ya).
Bueno, pues a lo que iba. Era tan joven Arenas cuando murió el asesino genocida y perjuro, que no pudo aprender de joven en ninguna asignatura de Educación para la Ciudadanía (del Espíritu Nacional, se llamaba entonces, con no poco sarcasmo, porque no había ciudadanía) que la oposición, como él la conoce hoy, sólo existe en las democracias. Y son los mecanismos nacidos de ellas -policía, jueces, fiscales- los que persiguen a los chorizos, estén o no en la oposición, estén o no en el gobierno, con la apoteósica excepción de Italia que es gobernada por un presunto delincuente.
Que el PP esté gobernado por presuntos delincuentes es un problema del PP. Pero que no nos pasen a nosotros la factura de los platos rotos, de los cohechos y de las prevaricaciones. Cada vez que detienen a uno de sus militantes por presunto chorizo se repite la misma escena: ¡No vienen a por mí, vienen a por el Partido Popular!
Y es que no son profesionales ni para delinquir. Porque imaginaos por un momento que los demás delincuentes copiasen la doctrina PP:
Ladrón saliendo de un banco, esposado por la policía, tras intentar atracarlo: “¡No robaba para mí, sino para repartir el botín en la cola del paro!”
Violador entrando en la sala del juicio: “¡No vienen a por mí, esto es un ataque a la virilidad de los españoles!”
Cura pederasta: “¡Ya lo dijo Jesús, dejad que los niños se acerquen a mí!”
Y así. Vamos, un follón de mil demonios. Por eso espero que la modalidad acuñada por el Partido Popular no siente cátedra, o el estado de derecho se volvería del revés, y los jueces se dedicarían, no a discernir los delitos, sino el grado de santidad de los delincuentes. Y en el PP hay tanta santidad que no terminaríamos nunca.
Por Manolo Saco

lunes, 10 de agosto de 2009

FUTURISMO Y REALIDAD

Hola vecinos,

Soy la que no entiende de política.

El otro día fui a una reunión y se me reveló la situación con otra que sufrimos durante años:
Había un señor que su capacidad intelectual era nula y sus conocimientos técnicos iguales; lo que vulgarmente se conoce como el que “no sabe hacer la o con un canuto” pero que tenía la habilidad extraordinaria para ir difamando, insultando, faltando al respeto a todo aquel que considerará necesario para conseguir su objetivo, el Poder, lo que logró.
Hizo la vida imposible a todo aquel que estaba a su alrededor, pero sobre todo poniendo en evidencia su incapacidad y salud mental; por sus esquizofrenias y fobias era la conversación diaria de todo su entorno.
Hundió la empresa, dejó de pagar a los proveedores e hizo todos los atropellos inimaginables, apoyado por sus “palmeros” que de puertas afueras contaban sus trapos sucios. Y sucedió lo que tenía que ocurrir, que lo cesaron como ocurre con otros directivos, entrenadores o políticos.
Ahora anda de psiquiatra en psiquiatra y justifica que su enfermedad es fruto de su dedicación hacia la empresa.
En buena hora se marchó, porque tenía a todos sus subordinados al borde del abismo. Les tocó la lotería.

Pero cambiando radicalmente de tema:
Fui a un pleno municipal y cual no sería mi sorpresa, aparte de la INGESTIÓN de la ………. de la cual otro día hablaremos.

De 2 horas y 17 minutos que duró:
- 5 minutos y 53 segundos para la oposición, que no pudo opositar nada.
- 4 minutos para ruegos y preguntas.
- Resto para ensalzamiento y adorno del equipo de gobierno.

Ante esto sólo hay que pedir una cosa a los vecinos, que participen y que vayan a los plenos y que vean por sí mismos lo que ocurre y que cada uno saque su opinión.
Un saludo.
POR MD.

sábado, 8 de agosto de 2009

¡ANIMO ANTONIO!


Ya sabíamos de la ineptitud de los regentes municipales de Moraleja, de su abuso de poder y su nepotismo, de su mal hacer y de su falta de los más elementales valores democráticos. Pero, si para alguno todavía, eran merecedores del beneficio de la duda, la crisis abierta con la recogida de basuras y la actitud absolutamente impropia y revanchista del último pleno, debería abrirle los ojos y reprobar a esa pandilla de indocumentados.

Si, señor Lomo, tal vez en el juzgado se le haya absuelto por la difamación y los insultos que profirió contra D. Antonio García. Tal vez su hoja histórico-penal, de momento, siga sin ninguna anotación, pero eso no quita que ud., junto con el resto de sus colegas del PP de Moraleja, haya demostrado la más absoluta ausencia de ética y de dignidad humana (pero, claro, por eso no meten a la gente en la cárcel, puede estar tranquilo). En lugar de acogerse al beneficio de la sentencia absolutoria de una forma, por lo menos discreta, lógica en personas de cierta dignidad, usted y su equipo, como si de un arma arrojadiza se tratara, la esgrimen contra el insultado, contra el vilipendiado, sin darse cuenta de que, los únicos impresentables son uds. con sus acusaciones al concejal Antonio García a quien, en una situación similar, cualquier hombre de bien, pediría disculpas por haberle acusado en falso.

Pero claro, esta gente del PP de Moraleja, como día Don Groucho, a lo mas que han llegado es a, partiendo de la nada, alcanzar las mas altas cotas de miseria.

Estimado Antonio, puedes estar tranquilo y orgulloso de haber defendido tu buen nombre ante quienes la basura ya no les cabe debajo de las alfombras, y piensa que ellos pueden haber ganado la batalla judicial, pero, ten por seguro, que han perdido la guerra moral.


Comentarios de El Periodico 08-08-09.

miércoles, 5 de agosto de 2009

EL CASO CAMPS SERÁ EL CASO DE LA RÚA, CON LA AYUDA DE DIOS

Decía Camps, refiriéndose a la amistad profunda que le une con el presidente del TSJ de Valencia: “Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta (a la de amistad) que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa y el presidente de la Generalitat”. Y un magistrado, con esa relación sentimental tan sentida e íntima con el presunto delincuente al que va a juzgar, no tuvo el coraje moral de retirarse para ahorrarnos el bochornoso espectáculo de que la justicia en España parezca un instrumento de los partidos políticos o de las sectas religiosas, como el Opus Dei, en las que militan algunos de ellos.
Si ese tribunal valenciano ha reforzado la sospecha de que la Justicia a veces hace trampas y mira por debajo de la venda de los ojos para ver quién se sienta en su presencia, la vergüenza también caerá sobre quienes tuvieron en la mano el impedir semejante desmán, el Consejo General del Poder Judicial, en el que se sienta como vicepresidente un ex consejero de Justicia de la Generalitat con el PP, Fernando de Rosa, íntimo amigo también de Camps, y un presidente del Consejo, Carlos Dívar, que antepone los intereses de la secta (por mandato religioso) a los de la justicia terrenal. Un CGPJ que no relevó a De la Rúa porque sus miembros no se pusieron de acuerdo para nombrar a tiempo otro juez libre de sospechas.
Veamos: La Ley Orgánica del Poder Judicial dice en su Artículo 219, referido a las causas de abstención de un juez y, en su caso, de recusación:Apartado 9. Amistad íntima o enemistad manifiesta con cualquiera de las partes. Repito: Amistad íntima o enemistad manifiesta con cualquiera de las partes.
Todo un espectáculo. La amistad de Camps y de la Rúa es tan íntima que su no abstención en la causa es un bochorno que no se conocía desde el caso Gómez de Liaño, juez delincuente que prevaricó dictando sentencia a sabiendas de que sus resoluciones iban contra derecho.
No tienen vergüenza. Sin vergüenza por la vida, consejo con el que les alentaba el hombrecillo insufrible para caminar por la política. No tener vergüenza es en ellos una virtud. Vendrán ahora bandadas de gaviotas reidoras a sobrevolar sobre nuestras cabezas, para contarnos que al fin se ha hecho justicia. Mariano Rajoy, el jefe de la banda, decía esta mañana, nada más conocerse la noticia del archivo de la causa: “Ha ganado la justicia, el sentido común”.
Puntualicemos: por los datos que tenemos, ha ganado la amistad de los jueces conservadores con el presunto delincuente, sobre los que ya siempre caerá la sospecha de su falta de imparcialidad. Podrán haber dictado una sentencia justa, ya nunca lo sabremos, pero la forma ha contaminado el fondo para siempre.
Y el sentido común ha sido pisoteado y burlado, porque el sentido común dicta que un juez no puede juzgar a un hijo, a una esposa, a un padre… o a un amigo íntimo. Por sentido común y porque lo exige La Ley Orgánica del Poder Judicial.
La sentencia es recurrible ante el Tribunal Supremo, donde también gobierna cristianamente el señor Dívar. Con todo, porque la burla es de una desmesura hiriente, esperemos que allí nos devuelvan en su día la esperanza de que todavía vivimos en un Estado de Derecho. Para entonces el caso Camps será inevitablemente el caso De la Rúa. Si es que hay justicia, claro.
POR Manolo Saco

CRÍTICA CONSTRUCTIVA

Lo primero presentarme:
Soy una emigrante hacia el norte pero que quiero y adoro a este gran pueblo y sobre todo a su gente; y aclaro no pertenecer a ningún partido político, por lo tanto tengo un concepto objetivo de las cosas.
Ayer me dí un paseo por las nuevas piscinas y me pareció un proyecto perfecto, no me supone ningún inconveniente que dicho proyecto sea del anterior gobierno municipal.
Es un lugar agradable, cerca del centro del pueblo y donde se pueden desplazar fácilmente todas las personas, por lo tanto un diez para las personas que lo proyectaron y para quien proporcionó los medios económicos para hacerla; solo le he visto dos inconvenientes había solo dos papeleras en todo el recinto, evidentemente insuficiente, y el agua de las piscinas exageradamente sucia, supongo que la depuradora no funcionaría al ser el primer día que estaba en servicio.
Ahora me refiero a las fiestas de San Buenaventura. Yo las definiría espléndidas como siempre.
Los fuegos artificiales: majestuosos.- Aunque a mí no me gustan.
Los toros: hermosos.- Pero yo no disfruto de ellos.
Las verbenas: muy agradables.- y estas si me divierten enormemente.
Por lo tanto todo bien, aunque yo me hago una pregunta: ¿Se puede permitir el pueblo de Moraleja un gasto tan exagerado en fiestas? Ya que supera en mucho los presupuestos de otros pueblos con mayor poder adquisitivo.
¿Es qué acaso no hay parados "solo de Madrid se dice son 600" con verdaderos problemas y a los cuales se les prometió trabajo en los programas electorales? ¿ Ya se nos ha olvidado?
Por que de qué nos sirven las fiestas si no podemos salir o no podemos disfrutarlas por los problemas económicos.
Solamente se da cobertura a 12 personas en asistencia domiciliaria. ¿Ya las demás personas que lo necesitan?
Claro, si el dinero se emplea para "JARANAS" no hay para las primeras
necesidades.
¿ Y las tuberías del agua? ¿ Y la basura?
En fin que es un no acabar.
Yo pediría desde mi modestia menos fiestas y más cubrir las necesidades primordiales, sea quien sea el partido que lleve el ayuntamiento, ya está bien de demagogia y buenas palabras por parte de unos y otro y que nos solucionen los problemas a los vecinos.
Ya se que cualquier "politiquillo" me puede dar la replica con palabras grandilocuentes y vanas en su contenido, yo solo hablo desde el corazón y viendo las grandes injusticias que se está cometiendo en aras de tener a la juventud y cuando llegue la ocasión conseguir sus votos sin importarles demasiado los verdaderos problemas que existen.
No espero nada de esta carta pues es una gota en el océano; solo pido al pueblo, que se manifieste en sus reivindicaciones ya que es la única forma de conseguir algo de los que mandan y pongan los pies en el suelo y vean la realidad.
Un saludo.

Por M.D.

lunes, 20 de julio de 2009

LOS VICTORINOS EN LA PLAZA DE TOROS DE MORALEJA

El pasado día 11 de julio he estado por primera vez en la actual plaza de toros de Moraleja, esa que nos ha costado a sus habitantes casi 25 millones de antiguas pesetas.
Fui porque soy aficionado a los toros, y desde luego era un acontecimiento que se lidiara en nuestro pueblo una novillada de Victorino Martín, el ganadero más prestigioso del mundo. También porque sentía curiosidad por ver cómo se lidiaban los toros en esta nueva plaza portátil de nuestra localidad, de lo que uno no ve no puede opinar.

La plaza es pequeña, no puede ser de otra manera por el emplazamiento que tiene, dispone solo de un callejón, en la zona de los toriles, las otras tres partes del cuadrado, pues no puede ser redonda, tienen a los espectadores justo encima de las tablas y los burladeros. Me llama también la atención que los toriles y la presidencia están en la misma zona. Cualquier aficionado sabe que en todas las plazas estas dos zonas se encuentran una enfrente de la otra, el toro sale por el sol y la presidencia está a la sombra, y es aquí donde se pican los toros y se les suele hacer la faena no porque esté a la sombra como pensara alguno o alguna, si no porque la querencia del toro es volver por donde ha venido o defenderse en la zona de toriles, por ello se pican y se torean hacía la zona de presidencia, a contra querencia.

Pero lo que más me ha llamado la atención es lo peligrosa que es esta plaza de toros. Peligrosa para los toreros y sobre todo para los banderilleros y picadores, pues es imposible poner el toro en suerte por sus escasas dimensiones, además los banderilleros solo pueden escapar al callejón en la zona de presidencia, pues es la única que tiene callejón como ya expliqué, cuando hay que salir por otra zona tienen que refugiarse en un burladero, donde es más difícil meterse y además se pueden encontrar con algún espectador bastante bebido que salga de la jaula que hay en los laterales como así ocurrió.
Peligrosa para el público, porque estamos tan encima de la faena que nos podemos comer la pulla del picador, me explico con un ejemplo. Durante la lidia de uno de los novillos cuando lo estaban picando el animal empuja y lleva a caballo y caballero hasta las tablas donde yo estaba situado, como no hay callejón cuando el picador tira de la vara hacía atrás para picar al novillo casi se come el palo una señora que estaba en la primera fila.
Peligrosa para la población en general, pues cada vez que hay que picar un toro existe la posibilidad de que se escape a la calle, pues hay que abrir la puerta grande para que entre el caballo y el picador. Esto sucede en muchas portátiles, pero al ser más grandes es más difícil que al toro le de tiempo de llegar a esa zona si lo han citado a la contraria.
Muy peligrosa debe ser para los caballos y jinetes del bello arte del rejoneo, pues si apenas se puede banderillear cabalgar por esta plaza debe ser misión imposible.

La conclusión es sencilla, en esta plaza se podrá hacer el final del encierro o no, las vaquillas y el toro del aguardiente o no, esto es opinable, lo que no admite duda es que en esta plaza ni se puede torear ni rejonear, no es apta para estos espectáculos taurinos.

En cuanto a la novillada de Victorino decir que estuvo bien, que había dos novillos, sobre todo el negro tercero, bastante pequeños, pero había dos o tres que eran buenos mozos, y el sexto de la tarde se llevo una merecida vuelta al ruedo, pues fue en mi opinión el mejor para el novillero ya que solo quería muleta y embestía muy humillado. Se fue con las orejas puestas, seguramente el mejicano Angelino de Arriaga que lo lidió no durmió esa noche.
He dicho que Victorino Martín tiene fama de ser el ganadero más prestigioso del mundo, también tiene fama de ser el más listo y de ser el que más caros vende los toros del mundo. ¿Nos dirá alguna vez nuestra alcaldesa de 3500 euros al mes cuanto ha costado este capricho? ¿30 mil, 50 mil euros? No quiero ser aguafiestas, a mí me ha gustado que se lidien novillos de Victorino en mi pueblo, pero también me gustaría tener un Ferrari y no puedo pagarlo.

Ay doña Concha, qué aires de grandeza con el dinero ajeno.

sábado, 11 de julio de 2009

LA ALCALDESA QUE NO QUIERE VERSE EN LA TELE DE OTROS

No le bastan tres sentencias en contra que estiman lo que “los otros” consideran que hizo mal: negar el derecho a la participación política de los legítimos representantes del pueblo a través del que les asiste a ser informados de los asuntos públicos; a tener los documentos que soliciten en el ayuntamiento de todos, a una parte importante de los cuales representan. No le es suficiente con que un tribunal reconozca que no había motivos para la “urgencia” de un pleno, convocado solo para dos de la oposición, una hora antes y por teléfono (también podría haberlo hecho por mensajería móvil). Le da lo mismo cambiar las actas, o no recoger en ellas todo lo que dijeren los representantes del pueblo en el pleno. La alcaldesa de Moraleja pasa de todo, incluidas las nuevas tecnologías, que pueden trasladar a los ciudadanos lo que hace tiempo era solo atributo del escribano, ayer de los secretarios, pero hoy de la foto, del audio y del video.

La alcaldesa de Moraleja niega con ello la libertad de expresión y de información y hurta a sus vecinos lo que en otros medios ella misma ejerce libremente, pero no con argumentos políticos, sino con la descalificación y el insulto permanente hacia los demás, como si ella fuere la única voz autorizada por su pueblo, la única con derecho a discrepar y la única con derecho a comunicar lo que hoy no se puede ocultar.

Niega la alcaldesa de Moraleja la mayor para erigirse a sí misma en la menor servidora de su pueblo. Reniega de la libertad de información si ésta no es para sí sola, como si su voluntad dominante la ejerciere con la censura de quien no desea, en modo alguno, más de lo que a ella le conviniere. Se sitúa, así, en los tiempos de los escribanos a quienes les faltare rapidez, tiempo y destreza, para recoger en las actas todo lo que hubieren de decir y que fuere dicho, pero que hoy son documentos inestimables que forman parte de la historia de los pueblos, y a los que es preciso acudir para escribirla y reescribirla.

La alcaldesa de Moraleja parece ignorar que vivimos en la Sociedad de la Información y en la era digital; que hemos pasado del periodismo escrito al digital, de la fotografía al video, de la radio a la televisión en directo o diferido. Lo aceptaría si fuere exclusivo y en su honor, o de los suyos; pero no de los otros; de la “maldita oposición” que quiere saberlo todo, porque es un derecho que le asiste y una obligación también para con su propio pueblo, no solo para sus electores. Y eso que en su pueblo tiene un magnífico espejo en el que verse a sí misma; una emisora que se merece Moraleja, Radio Interior, que le da voz, letras, y mañana quizá su misma imagen hablando en un acto público; una emisora que, si Moraleja se merece, es digna de los ciudadanos, pero no de quien niega a los demás lo mismo que ella se arroga para sí sola.

Esa actitud propia de las dictaduras es la que proclama, día sí y día no, la alcaldesa de Moraleja, al ordenar a “su” Policía Local que retire la cámara con que una militante socialista pretendía grabar el pleno extraordinario de ayer con destino a la página web del partido; es decir, un medio de comunicación que desea registrar un acto público para hacerlo público. Exactamente igual que cualquier medio de comunicación. Y no se necesita ser periodista para eso porque, de la misma forma, podría prohibir a cualquier ciudadano grabar en video o en móvil las fiestas de su pueblo, en la calle, en un acto público, lo mismo que un pleno.

Tanto tiempo esperando a que finalizasen las obras de la avenida principal de entrada a Moraleja para que después ella, por sí misma y sin consejas de nadie, coloque en la mediana de una carretera pública, la EX-109, no el torito de Osborne, sino los “toros escultóricos” que recorrerán estos días sus calles, para más distracción de los conductores que por allí entraren a “su” casa. Todo le da igual: gastar en festejos en tiempos de crisis más de lo que debiere, endeudar al ayuntamiento y subir los impuestos a los ciudadanos, porque ella, al contrario que la marquesa, sí llega a fin de mes.

Casi lo mismo que pasó el otro día en Alcántara. Había un relevo legítimo y pacífico en la Alcaldía; pero algunos ciudadanos, militantes socialistas, cuyo partido ganó las elecciones, deseaban mostrar su malestar. Menos de una docena exhibían, sin decir ni pío, una pancarta para expresar su desacuerdo. Ya antes, habían tomado posiciones seis patrullas de la Guardia Civil, enviados por alguien con autoridad, como si allí se fuere a provocar una revuelta popular. El cabo que mandaba la fuerza --una coacción ya de por sí a la libertad de expresión por su sola presencia- les instó enseguida a solicitarle un permiso que no necesitaren, y pidió dos documentos de identidad para responsabilizarles de lo que pudiere ocurrir. Nada pasó: simplemente la exhibición de una pancarta en desacuerdo con el relevo en la Alcaldía: Hizo fotos quien quiso y filmó en video quien lo tuviere a mano; pero, en el salón de plenos, había un enorme aparato de radiocasete para grabar los plenos. Si se puede grabar por audio, por qué no en video un acto público.

La alcaldesa de Moraleja no tolera lo segundo, pero sí lo primero, al utilizar a la Policía Local al servicio del pueblo, del que son servidores públicos, para ordenar que retiren la cámara del salón de actos, porque es de los socialistas, y no desea salir en la tele de otros, y que se difunda que les niega la palabra, el pan y la sal, a quienes, como ella, son legítimos representantes del pueblo; pero la señora alcaldesa, con actitudes como ésa, no se erige en la principal, sino en la última de la fila por su tozudez, ofuscación y porque quizá su reino no sea el de Moraleja, sino que esté en otro mundo de no sabemos qué galaxia perdida en la infinitud del universo.


POR Félix Pinero